De la abstinencia al exceso celiaco

Los extremos no son buenos, por eso creo que la abstienencia en cualquiera de sus facetas tampoco lo es. Vivir en una ciudad como Zaragoza que no contaba hasta hace escasos días con una panadería “all glutelamarbollon free”, con unos productos sin gluten caseros, elaborados artesanalmente al 100×100 ha sido un suplicio y más sabiendo que en otras ciudades ya las había.

Morir al palo celiaco

Ha sido un ejercicio de abstinencia glutenera excesivo que nos ha obligado a los celiacos a “morir al palo”  de los productos industriales y envasados. Que ¡ojlamarphoskitoo! no digo que estén o que sean malos, porque menos mal de su existencia sino que habría sido de nosotros… Digo que no es lo mismo un producto embolsado o envasado que uno rústico o de elaboración casera y tradicional. Y creo que no hace falta que diga nada más.

La abstinencia se ha vuelto exceso

Pero ahora que contamos en Zaragoza con La Mar de Cookies la abstinenecia se ha convertido en exceso y comerme una palmera de chocolate, un bollito y un phoskito con un té ha supuesto un momento realemente falamartebuloso. Pero también con consecuencias. A determinadas edades hay que cuidarse, ya sabéis… y volver de nuevo a la abstienencia, aunque sea por poco tiempo. Una ciruela con el té bastará, de momento.

Lo bueno de esto es que su existencia me permite abstenerme sabiendo que va a estar allí la próxima vez. Que no me tengo que dar el atracón como si fueran a prahibirme comer en un mes. Así era hasta ahora cuando encontraba un lugar sin gluten en condiciones. Me ponía hasta arriba porque temía no volver a encontrar un sitio así nunca más. Pero La mar está para quedarse y eso es un alivio celiaco, un gran alivio celiaco.

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