¡Celiaca que te haces mayor!

Como pasa el tiempo. Ya hace más de cinco años de mi primera publicación en este blog (por cierto bienvenidos a mi nueva dirección) y no dejo de sorprenderme a mí misma. Empecé como una celiaca soltera recién diagnosticada que no sabía por donde tirar con el gluten y hoy me he descubierto limpiándole a mi hijo un pegote en la cara con la saliva de mi dedo.

ME ESTARÉ HACIENDO MAYOR …

Me he quedado horrorizada. Aquello que odiaba de mi madre y de mi abuela ¡ahora lo he hecho yo! Ha sido verle una cosa naranja en la mejilla, chuparme el dedo y pasárselo por encima. No me lo he pensado dos veces. Un acto involuntario totalmente. No hay duda de que me estoy haciendo mayor. Y eso conlleva hacer cosas que sólo hacen los mayores. ¿O No?

El otro día me sorprendí limpiandome la nariz en un tranvía abarrotado con un pañuelo de Peppa pig. Soy madre y fan absoluta de Peppa, faltaría más. Pero hay cosas que una debería evitar en algunas circunstancias. Porque una es madre y celiaca pero también una mujer hecha y derecha.

CELIACA Y CON EL BOLSO ABARROTADO DE GLUTEN

bolsoLlevo el bolso lleno de galletas y chocolatinas con gluten (de lo que es un bolso ordenado hablaremos otro día). Una no puede estar sin provisiones para los niños porque es entonces, cuando menos te lo esperas, cuando te hacen falta. El hambre, la sed, el pis… uno no sabe cuando pueden sorprenderles. Hay que estar preparado para todo, hasta para el gluten, porque para el sin gluten una ya lo está demasiado. O no. Porque no niego que me olvido de mi persona celiaca y muchas veces no llevo nada sin gluten para cuando el hambre me ataca a mí. Es lo que tiene hacerse mayor y ser madre… sin gluten.

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